5 pasos para cumplir tus metas

Existe la leyenda urbana de que en 1953 un equipo de investigadores de la Universidad de Yale realizó un experimento absolutamente revelador con el objetivo de reconocer el impacto en el mediano y largo plazo que genera la determinación de objetivos. El estudio habría sido dirigido a los graduados del último año, a quienes en entrevista se les habríapreguntado:

“¿Has establecido por escrito los objetivos para tu futuro e hiciste planes para lograrlos?”

Únicamente el 3% de los entrevistados se habría tomado la molestia de hacer tal cosa. Veinte años después, los investigadores volvieron a contactar a los sobrevivientes de aquella investigación. Los resultados fueron contundentes: en términos económicos, la suma del patrimonio de aquel 3% era superior al total del patrimonio del 97% restante. El estudio, además de medir los resultados financieros, supuestamente analizó aspectos subjetivos como la felicidad y la satisfacción en la vida, en los cuales los pertenecientes al grupo del 3% también parecían más realizados que la mayoría de sus excompañeros.

El estudio realmente no se realizó, pero ciertamente sí alcanzó amplificación al ser mencionado por Mark McCormack en su libro Lo que no te enseñan en la escuela de negocios de Harvard (1984), seguido por Tony Robbins en su best seller Poder sin límites(1986), sumándose posteriormente otros gurús del desarrollo personal como Zig Ziglar, Brian Tracy, Tom Bay, entre otros.

Independientemente de la realidad del estudio, la pregunta persiste: ¿qué hay detrás del ritual de trazarse metas que hizo que esas personas alcanzaran el éxito? ¿Por qué los individuos con objetivos claros avanzan a una velocidad diferente?, ¿por qué los dispersos parecen siempre estar dando vueltas sobre el mismo metro cuadrado? Los expertos barajan algunas hipótesis, no obstante, todo hace suponer que es necesario asociarle una fecha límite a los objetivos. Esto evita que la mente postergue una y otra vez de forma indefinida las acciones que se necesitan realizar para tentar la meta.

“La falta de objetivos se come a trozos la vida”

Lo cierto es que podría repetirte mil veces los increíbles beneficios que genera el tener objetivos, asegurarte que es uno de los métodos con el que trabajan los deportistas de élite y la gente de éxito en los negocios, compartirte veinte estudios similares al de Yale y, ya sabes, probablemente no sería suficiente para persuadirte. No es que el 97% de individuos no sepa que es bueno trazar sus metas, es que simplemente no quiere hacerlo; no le interesa salir de su zona de confort. Pero si por esas singularidades de la vida estas líneas han agitado tu curiosidad y estás considerando poner a prueba a la ciencia, he aquí algunas recomendaciones que evitarán que sigas despilfarrando tu energía en todas las direcciones. Presta atención:

1. DETERMINA TUS PILARES

¿Cuáles son esos 5, 6 o 7 pilares sobre los que te soportas?, ¿cuáles son esos aspectos que te constituyen?, ¿cuáles son esos ámbitos que de funcionar extraordinariamente bien o, por el contrario, estar deteriorados, impactarían directamente en tu calidad de vida? Por ejemplo: tu trabajo, tu salud, tus hijos, tu pareja, tu patrimonio, tus hobbies, tus amigos, tus momentos de ocio, etcétera.

Es necesario que sepas que el éxito se construye sobre el equilibrio de todos los pilares. No es uno u otro. No es “en dos estoy bien, y en el resto mal”. Son todos en conjunto. Tómate unos minutos para resolver el ejercicio y pasemos al siguiente.

Hacer un listado –por escrito– de los aspectos más importantes, podría ser la inversión de tiempo más rentable de toda tu vida.

2. ORDÉNALOS POR NIVEL DE IMPORTANCIA

Está claro que cada uno de tus pilares es importante, pero te aseguro que todos no tienen el mismo peso. Es necesario que reordenes la lista que acabas de construir y coloques en la parte superior tu pilar fundamental y sigas bajando hasta llegar al menos relevante.

3. DEFINE LOS OBJETIVOS

Con la lista definida y ordenada, ha llegado el momento de agregarle a cada pilar un objetivo. Este objetivo debe ser específico y memorable, por ejemplo:

  • Oficio: “Consolidarme como el mejor especialista de finanzas de mi sector”
  • Salud: “Salir a correr mínimamente una vez por semana”
  • Familia: “Nada de smartphone mientras esté con mis seres queridos”
  • Patrimonio: “Pagar todas mis tarjetas de crédito”
  • Pareja: “Descubrir junto a mi pareja dos lugares diferentes por mes”
  • Pasatiempos y ocio: “Desempolvar la vieja guitarra y aprender a tocarla”
  • Retribución: “Sumarme a un proyecto de voluntariado”

4. ENFÓCATE

Es el momento de seleccionar uno o dos aspectos de tu vida (pilares) que necesiten atención inmediata o que te hagan vibrar de manera extraordinaria, y ponerles un plazo límite. El resto va a tener que esperar hasta que hayas tomado el control de las acciones que estás realizando para atender a los pilares más importantes. Esto se trata de un ejercicio de largo aliento, no de iniciativas que arrancas hoy y que dejas mañana. Por ejemplo:

  • Oficio: “Consolidarme como el mejor especialista de finanzas de mi sector, en un plazo no mayor a 3 años”.
  • Patrimonio: “Pagar todas mis tarjetas de crédito, fecha límite diciembre de 2019”.

5. PONTE EN MARCHA

Ponerse en marcha significa desplegar las “N” alternativas a las que se tiene acceso, seleccionar las más sensatas y ponernos en acción.

Descubrir el estudio realizado por la Universidad de Yale confirmó de forma científica la intuición que he tenido sobre los beneficios que significa depositar toda nuestra energía en un solo punto. Hoy, 46 años después de haberse develado los resultados de aquel experimento, te invito a que formes parte de ese 3% de individuos que son capaces de alcanzar todo aquello que se proponen. ¿Qué dices? ¿Aceptas?

Fuente: www.entrepreneur.com

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