Discutir por dinero aumenta en un 30% el riesgo de divorcio: el peligro de las deudas secretas en pareja

 Discutir por dinero aumenta en un 30% el riesgo de divorcio: el peligro de las deudas secretas en pareja

Las deudas secretas pueden transformar un problema financiero en una crisis de confianza. En Chile y el mundo, los conflictos por dinero aparecen entre los factores que más tensionan la vida en pareja, especialmente cuando existen gastos ocultos, expectativas no conversadas o roles económicos que generan presión emocional.

Deudas secretas y conflictos de pareja

En Chile y el mundo, los problemas de dinero no solo merman la billetera: también pueden afectar profundamente la relación de pareja. Las estadísticas internacionales han mostrado de manera consistente que los conflictos financieros están entre las principales fuentes de tensión conyugal. Un estudio de Jeffrey Dew, publicado en Family Relations, concluyó que los desacuerdos financieros son uno de los tipos de conflicto más fuertes para predecir divorcio, por sobre otras discusiones habituales en la convivencia.

Una referencia ampliamente citada de Utah State University agrega que las parejas que discuten por finanzas una vez a la semana tienen más de 30% de probabilidades adicionales de divorciarse frente a aquellas que discuten por dinero solo algunas veces al mes.

Endeudamiento y estrés familiar

En Chile, el endeudamiento de los hogares sigue siendo una realidad extendida. La Encuesta Financiera de Hogares 2024 del Banco Central mostró que más de la mitad de los hogares del país mantiene algún tipo de deuda, mientras que en la medición 2021 esa proporción había llegado a 70,5%.

Sin embargo, el origen de estas crisis rara vez está únicamente en la falta de ingresos o en saber usar una planilla de Excel. El verdadero problema es lo que no se habla y los patrones invisibles que cada uno arrastra desde la infancia. Así lo plantea Paola Schiaffino, especialista en bienestar financiero, quien trabaja el problema desde un ángulo distinto al tradicional: transformando las creencias y los patrones de conducta desde la raíz.

"Cada persona llega a una relación con una 'mochila financiera' cargada en su casa de origen. Cómo se hablaba de dinero con tus padres, si el dinero era símbolo de afecto, de control o de angustia, o cómo se administraba en el hogar, determina completamente la forma en que te relacionas con tu pareja hoy", explica Schiaffino.

El peligro de las deudas secretas

Uno de los fenómenos más destructivos y comunes en las parejas es la desconexión sobre la realidad económica del hogar. Reportes de la American Psychological Association han identificado el dinero como una fuente significativa de estrés para los adultos, especialmente en hogares de menores ingresos, donde un 73% reportó que el dinero era una fuente importante de tensión.

Esto ocurre habitualmente cuando uno de los dos asume implícitamente que la familia puede mantener cierto estilo de vida, viajes, salidas, colegios o compras, mientras el otro paga las cuentas en silencio, acumulando deudas secretas para no "decepcionar" o romper la ilusión.

"Eso genera un estrés demoledor", advierte la especialista. "Hay personas que se están sobreendeudando solas para sostener un estándar que ya no pueden pagar, simplemente porque no saben cómo decir 'no nos alcanza' sin sentir que fracasaron. Cuando la deuda explota, la pareja no solo enfrenta la quiebra, sino la sensación de traición por el engaño".

Cuando el dinero se vuelve una fantasía

El problema no siempre comienza con una gran deuda. Muchas veces parte con pequeñas omisiones: una tarjeta que no se menciona, una compra que se oculta, una cuota que se posterga o un gasto que se minimiza para evitar una discusión. Con el tiempo, esa distancia entre la realidad financiera y la imagen que se sostiene ante la pareja puede volverse insostenible.

La llamada infidelidad financiera no se limita a esconder deudas. También puede incluir ocultar ingresos, mantener cuentas paralelas, tomar créditos sin informar o sostener decisiones económicas relevantes sin acuerdo. El impacto no está solo en el monto adeudado, sino en la ruptura de confianza que se produce cuando la otra persona descubre que la situación era distinta a la que creía.

El choque con el mito del hombre proveedor

A esta dinámica se suma la rigidez de los roles de género tradicionales. Aunque hoy el ingreso femenino representa una parte vital del presupuesto familiar y cada vez más mujeres son la principal fuente de ingresos en el hogar, la creencia arraigada de que el hombre "debe ser el proveedor" sigue generando tensiones silenciosas.

Investigaciones presentadas en el entorno de la American Sociological Association han analizado cómo las expectativas de género vinculadas al rol de proveedor pueden afectar el bienestar psicológico masculino. Otros estudios también han observado que el malestar puede aumentar cuando los ingresos de la esposa superan significativamente los del marido, especialmente cuando esa situación entra en conflicto con normas tradicionales de género.

Dinero, poder y resentimiento

Para muchos hombres, no ser el sustento principal se traduce en pérdida de identidad o frustración. Para muchas mujeres que hoy aportan el ingreso mayoritario, la tensión aparece al chocar con expectativas no conversadas o al tener que asumir el rol de proveedoras sin que la dinámica del hogar se haya ajustado en consecuencia.

"Si no destrabamos esa creencia desde la raíz, el dinero se convierte en una lucha de poder o en un generador de resentimiento", señala Schiaffino. "No se trata de repartir las cuentas 50 y 50 como si fueran socios comerciales. Se trata de entender qué representa el dinero para cada uno: ¿es seguridad, es libertad, es estatus?".

Reparar la relación con el dinero

Para la especialista, esperar a estar sobregirados o al borde de la separación para hablar de finanzas es el peor camino. La clave para que el dinero deje de ser un tabú destructivo pasa por hacer un trabajo de autoconocimiento en conjunto.

Ese proceso implica revisar no solo cuánto gana o gasta cada persona, sino también qué emociones aparecen cuando se habla de dinero. Para algunos, la deuda puede estar asociada a vergüenza; para otros, el ahorro puede representar control; y para otros, el gasto puede funcionar como una forma de compensar carencias emocionales o demostrar afecto.

Deudas secretas y acuerdos transparentes

"Reorganizar las finanzas en pareja requiere primero mirar hacia atrás: identificar qué patrones estamos repitiendo de nuestros padres, qué miedos nos mueven y qué acuerdos transparentes necesitamos hoy. Cuando logramos transformar esas creencias de fondo, el dinero deja de ser una amenaza y se convierte en lo que realmente debería ser: una herramienta para construir un proyecto de vida juntos", concluye Paola Schiaffino.

En ese sentido, hablar de dinero no debería reservarse para momentos de crisis. Conversar sobre ingresos, deudas, gastos, expectativas, metas y límites puede evitar que las deudas secretas se transformen en una fractura emocional. La salud financiera de una pareja no depende solo de cuánto tiene, sino de cuánta confianza existe para mirar la realidad juntos.

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