Edición 45
Fue cuando creó My Child’s Des- tiny, una empresa de ropa cara para niños, enfocada a los ricos estadounidenses. Pero fracasó. A los pocos años estaba en banca- rrota. Mientras su vida encadena fiascos, Roy observaba conster - nado cómo la empresa que él ha- bía creado y vendido, Victoria’s Secret, escalaba de forma vertigi- nosa. Su nuevo propietario, Leslie Wexter, inspirándose en las tien- das de lencería europeas, cam- bió el concepto: Victoria’s Secret no sería para que los hombres comprasen lencería a sus pare- jas; las clientas eran ahora ellas, atraídas por la idea de glamour. En pocos años se convirtió en re- ferente mundial con unos ingre- sos de 1.000 millones de dólares y con más de 600 tiendas en todo el mundo. La moral de Roy se fue hundiendo. “Creo que cogió una depresión severa. Pidió mucho dinero a su madre. Intentó más negocios, pero fueron mal. Y solo vio una salida”, ha contado su ex mujer. La pareja se divorció, y solo unas semanas después Raymond se tiró por el puente Golden de San Francisco, episodio publicado por New York Times -02 de septiembre 1993- (11 años después de ha- ber vendido su hito empresarial). HISTORIAS QUE CAMBIARON AL MUNDO
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