El cambio como herramienta para crecer y consolidarse

Por Alfonso Bawarshi, CEO y Socio Fundador de Grupo Avanza

 

Sobrevivir implica adaptarse de manera constante a un entorno que cambia y nos va exigiendo distintas metas, las que no podríamos conseguir si hacemos las cosas de la misma manera de siempre.

 

En el caso de las empresas esto resulta aún más evidente porque -no importa el rubro o el área-, siempre habrá competencia y nuevas necesidades de los clientes. La transformación de objetivos, procesos y tecnologías en una compañía es fundamental, y para que funcione, toda la organización debe estar involucrada y ser parte del proceso.

 

Si tuviéramos que definir cuál es el primer paso de la transformación, éste sería la toma de conciencia, saber que hay que hacer algo. Por supuesto que cualquier cambio de gran envergadura no se concreta de un día para otro, y en el intertanto hay que combatir dentro de los equipos de trabajo sentimientos como la resistencia, ansiedad, estrés y miedo, entre otros.

 

Un estudio realizado por la consultora McKinsey acerca de cómo la pandemia ha llevado a las empresas a superar el punto de inflexión tecnológico, y ha transformado los negocios de una forma en la que nada será igual que antes, reveló qué para ser competitivas, las compañías requieren aplicar nuevas estrategias y prácticas. Pero en el mismo reporte, cuando se les preguntó por qué no habían comenzado a aplicar nuevas tecnologías antes de la pandemia, más de la mitad dijo que en ese entonces no eran una prioridad empresarial máxima.

 

En este sentido los tiempos de crisis -aunque son confusos y crean incertidumbre al principio-, pueden ser después una oportunidad para el cambio, como dice el viejo refrán chino que ve las crisis como oportunidades. Gracias a la pandemia, las empresas implementaron transformaciones y las barreras cayeron, sólo el 14% de ellas dijo que la falta de alineación del liderazgo obstaculizó esas medidas; 72% utilizó nuevas tecnologías y 67% aumentó la inversión en el área digital.

 

Pero los cambios no sólo se dan en contextos globales, también se producen cuando hay quiebres en áreas específicas. Nos pasó a nosotros mismos como empresa cuando nos dimos cuenta de que la Gestión de Personas, área a la que nos dedicamos exclusivamente durante varios años, no bastaba por sí misma. Nuestros clientes tenían necesidades más específicas que no podían cumplirse de la manera tradicional y por eso, trabajamos para crear internamente la tecnología necesaria para hacer frente a esta demanda y orientar nuestra oferta hacia la consultoría tecnológica.

 

No importa el origen, creo que las consecuencias positivas de poner en marcha las transformaciones son iguales para todos los casos: aumenta el éxito de proyectos e iniciativas; permiten aprovechar mejor el talento humano; garantiza el crecimiento organizacional de la compañía; facilita los posibles periodos de incertidumbre a futuro; incrementan el sentido de equipo y a la larga, reducen los costos de la organización.

 

Como dijo el experto estadounidense Terry Neill, “el cambio es una puerta que se abre desde dentro”, debe partir desde el interior de las compañías y luego expandirse. La oportunidad de repensar el negocio y los modelos innovativos implica decisiones estratégicas que bien jugadas, nos permitirán seguir avanzando en un entorno desafiante.

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