Las 10 verdades que nadie te dice al momento de crear tu empresa

Emprender no es fácil, pero es una de las mejores decisiones que puedes tomar en tu vida. Y si bien renunciar a tu trabajo, o no buscar un empleo estable una vez sales de la universidad puede ser complejo, sin duda alguna, aventurarse a crear tu empresa es algo que te cambiará la vida.

Si estás considerando la posibilidad de emprender tu negocio, en este artículo te comparto algunas lecciones o aprendizajes que debes tener en cuenta al momento de convertirte en emprendedor.

Si luego de leer estas verdades incómodas, aun te sientes motivado para crear tu empresa, lo más probable es que tienes lo necesario para dar ese salto. Así que te invito a que las revises con detenimiento y sepas a qué te estás enfrentando.

1. La universidad no está en contra del emprendimiento

Hay personas que creen que ir a la universidad va en contravía del mundo del emprendimiento, o que este espacio impide el desarrollo de los emprendedores.

Estos, basados en casos de éxito como Steve Jobs, Bill Gates y Mark Zuckerberg que luego de abandonar la universidad construyeron negocios rentables de miles de millones de dólares, asumen que esta también será su realidad.

La cuestión es que más allá de ser un patrón, estos casos de éxito son una excepción a la regla. Las universidades se han convertido en espacios llenos de oportunidades para quienes quieren emprender.

En estos espacios no solo te formarás en conceptos claves para desarrollar tu idea de negocio, sino que también recibirás asesorías, consultorías y hasta financiamiento para arrancar tu proyecto.

Además, también podrás encontrar personas que se unan a tu proyecto, que conformen tu equipo de trabajo y le brinden mayores posibilidades de éxito a tu negocio.

2. Más allá de motivación, necesitas una disciplina

El emprendimiento es un mundo de grandes de recompensas que implican grandes sacrificios. Ser emprendedor implica empezar algo, aun cuando nadie te está apoyando; implica convertirte en recepcionista, mensajero, operario de producción, hasta gerente financiero y general de tu empresa.

Por otra parte, tendrás que enfrentar estas situaciones de presión solo, ya que las personas a tu alrededor puede que cuestionen tus decisiones, habrá poca confianza en ti y pensarás que estás perdiendo tu tiempo y dinero con esa “idea tan descabellada”.

Para estos momentos difíciles no solo necesitarás motivación (que es necesaria), sino una excesiva disciplina que te ayude a superar estas circunstancias; para esto necesitarás un horario, unos objetivos claros y por encima de todo, un enfoque que te permita descartar todo aquello que no suma en tu emprendimiento.

3. Tu futuro dependerá 100% de tus resultados

No tendrás jefes, horarios o reglamentos. Podrás levantarte a las 10 de la mañana un martes e irte a la playa un jueves y regresar el lunes. Podrás verte una temporada completa en Netflix antes de almorzar.

No tendrás un cubículo, podrás tener un trabajo desde casa y tu oficina podría ser tu habitación, comedor, o tienda de café favorita. Hasta podrás trabajar en pijama si quieres… Todos estos beneficios vienen con una condición, y es que al final del mes lo que importa son tus resultados:

  • ¿Cuánto vendiste?
  • ¿Cuánto creciste respecto al mes anterior?
  • ¿Conformaste tu equipo de trabajo?
  • ¿Cerraste nuevas negociaciones con proveedores nuevos?

La mayoría de las personas que quieren emprender solo ven eso, solo ven la parte bonita del emprendimiento, pero se vuelven los ciegos con la parte importante, la parte de que tienes que producir y entregar resultados.

Nadie te va a decir lo que tienes que hacer, ni te van a presionar… pero si al final del mes, trimestre o año no has alcanzado tus metas, lamentablemente fracasarás.

4. Los resultados económicos tomarán algún tiempo

La realidad es que te vas a demorar algún tiempo en generar los ingresos que tenías cuando eras un empleado. Este punto es difícil de leer para aquellos que tomaron la decisión de emprender asumiendo que ganarían miles de dólares en el corto plazo.

Esto no significa que no sea posible lograrlo, y que no vas a disfrutar de tu libertad financiera. Más bien se trata de entender que tendrás que trabajar de manera inteligente, diferente y con dedicación para lograr esos resultados con los cuales la gran mayoría de personas sueñan.

Para comenzar, enfócate en encontrar aquella idea de negocio que te apasione, la cual te haga vibrar y te permita hacer lo necesario para sacarla adelante. No permitas que la motivación por el dinero te haga buscar resultados de corto plazo que no son sostenibles en el tiempo.

5. Nadie sentirá el entusiasmo que tú sientes por tu idea de negocio

No todos tus amigos, colegas o familiares estarán dispuestos a renunciar a todo como lo estás tú. Y eso está bien, debes entender que nadie más sentirá la pasión que sientes por tu emprendimiento. Nadie, ni tus socios, empleados o posibles inversionistas.

Cada vez que sientas que tus trabajadores no rinden a su potencial, que tus inversionistas no tienen tu misma visión o que los clientes no entienden tu producto o servicio, recuerda que nadie siente el amor que sientes tú por el negocio.

Así que para crear un equipo de trabajo que sea talentoso y que entienda lo que tú quieres lograr, tendrás que saber vender muy bien tu visión de vida, además de desarrollar una idea que sea confiable para los demás.

 

6. Tendrás que dejar de lado tu orgullo

Desde tener que pedir dinero prestado a familiares, amigos o bancos, repartir volantes promocionando tus productos o servicios, vender puerta a puerta y hasta pedir un consejo cuando no sabes qué hacer, tendrás que poner de lado tu orgullo.

En los negocios, tu personalidad se pondrá a prueba, tendrás que superar miedos y vencer muchos temores. Tendrás que enfrentar situaciones incómodas, que te sacarán de tu zona de confort y que te pondrán a pensar diferente.

También habrá momentos donde te ignorarán, que te mirarán por encima del hombro o sacarán excusas que terminarás aprendiendo de memoria. Para estos momentos, insiste, persiste y nunca desistas.

7. Correrás riesgos que, en ocasiones, implicarán fracasos

Con seguridad cometerás errores y fracasarás. Te vas a equivocar y tendrás que aprender lecciones de la manera difícil. Cuando aceptes esto, tendrás la humildad para reconocer que no tienes todas las respuestas, que el emprendimiento es un proceso de aprendizaje diario y que cada día estás construyendo una mejor versión personal.

La experiencia será tu mayor ganancia a partir de estas equivocaciones y fracasos. Recuerda que tú, al igual que muchos otros emprendedores exitosos pasaron por estos momentos.

8. Querrás renunciar con frecuencia

Vas a necesitar una armadura para soportar tantas decepciones, dificultades y soledades que implica el emprendimiento. Nadie nunca dijo que fuera fácil, ni siquiera aquellas personas exitosas que triunfaron.

Así que tendrás que inventarte una excusa para cada ocasión en la que quieres renunciar. Deberás encontrar motivos para intentarlo una vez más, aparentar estabilidad y tranquilidad hasta el punto de que se convierta en una realidad. Algunas veces solo tendrás que confiar, darte un tiempo para rearmarte e intentarlo una vez más.

9. Te preguntarán cómo hiciste para lograrlo tan rápido

Los demás nunca entenderán tu esfuerzo, dedicación y sacrificio. Pensarán que todo lo lograste de la noche a la mañana, se enamorarán de tus resultados y querrán replicar tu decisión de emprender.

Sin embargo, tú, que has vivido cada paso, entiendes que no fue tan rápido ni fácil. Que hubo momentos donde tu orgullo se puso a prueba, donde te sentiste solo y donde, en definitiva, tuviste que enfrentar cada punto de esta lista.

Para estos momentos recuerda lo que dijo Woody Allen, “me tomó 20 años tener éxito de la noche a la mañana.”

10. La recompensa de tener éxito como emprendedor

Finalmente, no importa cuántas veces te lo digan o expliquen, no hay mejor sensación que la recompensa de tener éxito emprendiendo.

Es muy bueno escuchar las historias de emprendedores que han tenido éxito, pero es mejor crearlo y alcanzarlo por tu propia cuenta. La satisfacción haberlo logrado, que tu esfuerzo, trabajo y sacrificio tendrán su recompensa…

Vivir haciendo lo que te apasiona, crear algo más grande que tú, que impactas positivamente la vida de los demás, que tenías una idea y la convertiste en realidad…

Ahí está la satisfacción del emprender. De vivir del emprendimiento.

Fuente:  www.entrepreneur.com

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