Las startups lideradas por mujeres son más exitosas.

Según los datos ofrecidos desde  la aceleradora “Start-Ups Chile” la tasa de éxito de las startups lideradas por mujeres tienen un 56,7% de éxito frente al 49,9% de éxito registrado en este tipo de emprendimientos liderados por hombres. Esta diferencia, de casi siete puntos porcentuales, supone una significativa brecha entre las tasas de éxito en función del género y puede responder a diferentes formas de liderazgo y gestión de empresas entre hombres y mujeres.

En este sentido, el éxito de los liderazgos femeninos parece cimentarse sobre diferentes factores que, en conjunto, generan un ambiente propicio al desarrollo al interior de este tipo de emprendimientos. Es importante aclarar antes de profundizar que estos factores no son cualidades inherentes a todas las mujeres, ni exclusivas de estas, sino que deben entenderse como características generalmente asociadas a la feminidad, sin ser definitorias ni específicas de esta.

Así, el rasgo, que algunos expertos señalan como, de mayor importancia en el éxito diferencial en los emprendimientos liderados por  mujeres, o por equipos que integran en su seno mujeres, es el valor de la prudencia, expresándose esta en diferentes aristas. En primer lugar, parece registrarse una mayor templanza en la gestión del tiempo y los procesos de las startups, construyendo este tipo de emprendimientos paso a paso y sin pretender grandes disrupciones desde su inicio, entendiéndolos así como una carrera de fondo y no tanto como un sprint.

Una segunda arista de la prudencia como factor de éxito en el emprendimiento se aprecia en la gestión de las finanzas, y específicamente en la gestión del gasto, experimentando este tipo de liderazgos una tendencia a considerar el dinero como un elemento a conservar e invertir cuidadosamente en los elementos productivos más eficientes al alcance, frente una tendencia, con un componente tradicionalmente más masculino, que tiende a invertir en factores no estrictamente productivos, como despachos más grandes, autos mejores, etc.

Otro punto en que la prudencia puede manifestarse es en la gestión de las expectativas. Un error frecuente en los emprendimientos tecnológicos es hipotecar el presente a partir de un prometedor futuro, que desgraciadamente no siempre se cumple, obligando a estos emprendimientos a cerrar. Así, la consideración de grandes expectativas, que en caso de los hombres suelen tender a ser exageradas, puede acabar por comprometer el futuro de las empresas.

Por último, una de los niveles más importantes en los que se expresa la prudencia concierne a la toma de decisiones empresariales, en las cuales este estilo de liderazgo asociado a las mujeres tiende a valorar más opiniones y de forma más abierta, lo que permite tomar un mayor grado de perspectiva sobre las cuestiones lo que siempre enriquece las decisiones.

En definitiva, parece que los liderazgos femeninos, o de equipos que incluyen mujeres, atienden desde una perspectiva más prudente la gestión de los tiempos, los gastos, las expectativas y las decisiones guiando así los emprendimientos hacia una mayor tasa de éxito.

 

Por Manuel Blanco Campos

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