Antofagasta se convierte en la primera ciudad de Latinoamérica abastecida 100% con agua desalinizada

El proyecto se llevo a cabo como una ampliación de la Planta Desaladora Norte, que costó US$130 millones
Antofagasta se convierte en la primera ciudad de América Latina en ser abastecida completamente con agua desalinizada. Este avance garantiza el suministro en una de las regiones más áridas de Chile y marca un punto de inflexión en la gestión hídrica del país.
Esta medida ha sido impulsada por la crisis hídrica que afecta a gran parte del país, especialmente al norte, donde las fuentes naturales de agua son limitadas. Gracias a la inversión en infraestructura y tecnología, el sistema permite suministrar agua potable tanto a hogares como a sectores productivos sin recurrir a fuentes continentales.
El proyecto ha sido liderado por Aguas Antofagasta, empresa encargada de la distribución del recurso, en conjunto con iniciativas del sector público y privado. Según expertos, esta transición a un modelo de abastecimiento 100% desalado posiciona a Chile como líder en soluciones innovadoras ante la crisis del agua y podría ser replicado en otras ciudades del país.

Beneficios y desafíos del agua desalinizada
El uso de agua desalinizada asegura una fuente estable y sustentable en una zona con alto estrés hídrico. La industria minera, uno de los sectores más relevantes de la región, también se verá beneficiada, ya que podrá operar con mayor seguridad sin afectar reservas de agua dulce. Este modelo busca reducir la dependencia de ríos y acuíferos, preservando el equilibrio ecológico y favoreciendo el desarrollo económico.
Sin embargo, el proceso de desalinización conlleva desafíos. El principal es su alto consumo energético, lo que ha llevado a impulsar su integración con fuentes de energía renovable para reducir el impacto ambiental. Además, la gestión de residuos salinos derivados del proceso debe ser manejada con estrictos controles para evitar daños al ecosistema marino.
El futuro del abastecimiento hídrico en Chile
La experiencia de Antofagasta podría marcar el camino para otras ciudades chilenas. Regiones como Atacama y Coquimbo ya estudian la implementación de proyectos similares, mientras que en el centro del país se analizan alternativas para enfrentar la sequía prolongada.
Las autoridades han destacado que este modelo podría ser una solución clave para la crisis hídrica nacional, asegurando el acceso al agua en el largo plazo. Se espera que el éxito de este proyecto impulse nuevas inversiones en plantas desalinizadoras, consolidando a Chile como referente en el uso sostenible del recurso hídrico.
Por Matías Silva Hernández