Beneficios laborales: 74% de los profesionales en Chile siente que la oferta actual no responde plenamente a sus necesidades

Los beneficios laborales se han convertido en un factor clave para atraer y retener talento en Chile. La etapa de vida y el contexto personal aparecen como elementos decisivos a la hora de definir estas políticas: a nivel nacional, el 70,5% de las personas encuestadas considera que los empleadores deberían tenerlos en cuenta, mientras que el 90% identifica estos beneficios como un elemento diferenciador para permanecer en una organización.
Beneficios laborales y nuevas expectativas del talento
Seguro de salud, bonos, días libres o capacitaciones pueden sonar atractivos sobre el papel. Pero para el talento, el valor de un beneficio depende cada vez más de que responda a una necesidad concreta. En Chile, el 74% de los profesionales siente que la oferta actual no responde plenamente a sus necesidades: un 38% afirma que sus beneficios no las cubren y un 36% señala que lo hacen solo parcialmente.
Así lo revela el estudio "La experiencia laboral 2026 en Chile: Ganar bien, vivir mejor y crecer sin renunciar", elaborado por WeWork y Michael Page. La investigación consideró 2.545 encuestas y 150 entrevistas en cinco países de Hispanoamérica, con una muestra de 305 profesionales chilenos. Los resultados locales muestran que el desafío para los empleadores va más allá de sumar alternativas y pasa por entender cuáles resultan realmente útiles para una fuerza laboral con distintas edades, responsabilidades y realidades personales.
Una oferta que debe adaptarse a cada etapa de vida
Entre los beneficios más valorados por el talento encuestado, la salud integral ocupa el primer lugar, con un 72,7%, seguida por los beneficios financieros (54,6%), el desarrollo profesional (44,4%) y la flexibilidad (41,4%). También aparecen alimentación, movilidad y bienestar, mostrando una valoración que combina protección, estabilidad económica y posibilidades de desarrollo.
Estos resultados reflejan que los profesionales no evalúan los beneficios laborales únicamente como complementos del sueldo, sino como parte de una propuesta integral de bienestar, crecimiento y estabilidad. En ese sentido, una misma política puede tener distinto valor dependiendo de la edad, las responsabilidades familiares, el nivel de ingresos, la modalidad de trabajo o el momento profesional de cada persona.
Salud, desarrollo y flexibilidad como base mínima
Al hablar de aquello que consideran una base mínima no negociable, las prioridades se vuelven más específicas. La salud vuelve a liderar, con un 76,6%, seguida por la capacitación y el desarrollo profesional (48,4%) y la flexibilidad híbrida o remota (45,7%). A ellas se suman apoyos de movilidad o alimentación (37,8%), licencias extendidas de maternidad, paternidad o adopción (27%) y programas de bienestar mental (8,2%).
La lectura para las empresas es clara: el talento espera beneficios que resuelvan necesidades reales y no solo una lista amplia de opciones poco utilizadas. La salud, la formación continua y la flexibilidad aparecen como pilares de una experiencia laboral más sostenible, especialmente en un contexto donde las personas buscan equilibrar desarrollo profesional, bienestar personal y calidad de vida.
Beneficios laborales con valor real
Para Claudio Hidalgo, presidente regional de WeWork Latinoamérica, "el desafío para las empresas no pasa necesariamente por sumar cada vez más beneficios, sino por entender cuáles generan valor real para las personas. Las necesidades cambian según la etapa de vida, las responsabilidades y el contexto de cada trabajador. Dar mayor espacio a la flexibilidad y a la capacidad de elección permite construir una propuesta laboral más conectada con lo que hoy espera el talento".
Su análisis apunta a un cambio relevante en la gestión de personas: las políticas estandarizadas pierden fuerza frente a modelos más flexibles y personalizados. En lugar de ofrecer los mismos beneficios para todos, las organizaciones comienzan a enfrentar el desafío de diseñar esquemas capaces de acompañar distintas realidades, desde profesionales jóvenes que priorizan crecimiento y capacitación hasta trabajadores con responsabilidades familiares que valoran salud, tiempo y estabilidad.
Retención de talento y diferenciación empresarial
Esta discusión también impacta directamente en la capacidad de atraer y retener personas. En Chile, el 90% de los profesionales consultados señala los beneficios como un elemento diferenciador para permanecer en una empresa. Para los empleadores, el reto está en lograr que estas políticas dejen de ser solo parte de la oferta contractual y se conviertan en herramientas que acompañen efectivamente las distintas etapas de la vida laboral y personal.
En un mercado laboral cada vez más competitivo, los beneficios laborales pueden marcar la diferencia entre una organización que retiene talento y otra que pierde profesionales por falta de conexión con sus necesidades. La compensación sigue siendo relevante, pero ya no basta por sí sola: las personas también evalúan si la empresa ofrece condiciones que permitan trabajar, crecer y vivir mejor.
Una nueva mirada para las empresas
El estudio plantea un mensaje directo para las áreas de recursos humanos y liderazgo: escuchar al talento es tan importante como diseñar la oferta. Medir el uso real de los beneficios, recoger retroalimentación y segmentar necesidades puede ayudar a construir políticas más efectivas, con mayor impacto en satisfacción, compromiso y permanencia.
Así, los beneficios laborales dejan de ser un elemento accesorio para transformarse en una herramienta estratégica. Las empresas que logren adaptar su propuesta a las necesidades reales de sus equipos estarán en mejores condiciones de atraer profesionales, fortalecer su cultura interna y responder a una expectativa cada vez más clara: trabajar bien también debe permitir vivir mejor.