Farmear aura: de la pantalla al cara a cara, qué revela sobre cómo se relacionan los jóvenes

La tendencia nacida en redes devuelve protagonismo a algo profundamente presencial: las miradas, los gestos y el reconocimiento frente a otros. José Alegría Morán, académico de la UCT, analiza cómo farmear aura revela cambios en los códigos de interacción juvenil, la búsqueda de pertenencia y la forma en que lo digital se cruza con el cara a cara.
Farmear aura y reconocimiento frente a otros
Una mirada, postura o acción cotidiana puede sumar reconocimiento frente a otros. En internet, esa lógica tiene un nombre: “farmear aura”, es decir, acumular presencia, impacto o admiración a través de gestos capaces de provocar una reacción. Aunque nació como un código digital, la práctica hoy también aparece cara a cara.
Ese cruce entre lo digital y lo presencial es lo que explica el académico de la Universidad Católica de Temuco, José Alegría Morán. La amistad, el reconocimiento y la pertenencia, plantea el investigador, aún mantienen su importancia. Lo que cambia son los espacios y códigos que dan forma a esos vínculos.
Vínculos juveniles entre lo digital y lo presencial
Su investigación sobre vínculos juveniles en entornos digitales apunta a una diferencia clave entre ambos espacios. El encuentro cara a cara exige una reacción inmediata, mientras un mensaje permite esperar, corregir o incluso evitar una respuesta. Esa distancia reduce parte de la exposición y la incertidumbre propias de una interacción presencial.
Entre stickers, memes y emociones
En los grupos focales de su investigación, los jóvenes identificaron memes y stickers como recursos para expresar emociones y afectos con mayor claridad. Una imagen puede reemplazar una frase completa y funcionar como un código compartido dentro de una conversación.
Ese margen para pensar una respuesta contrasta con situaciones como hablar frente a una sala de clases o realizar una llamada telefónica. Alegría identifica una mayor tensión ante este tipo de interacciones, donde la respuesta llega de inmediato. Ahí surge la paradoja: el “farmear aura” vuelve a otorgar valor precisamente a la presencia y a la reacción de los otros.
Farmear aura y el regreso del cuerpo
La búsqueda de identidad y reconocimiento frente a otros no es nueva, plantea Alegría. Expresiones juveniles como las batallas de freestyle, el breakdance o las competencias de baile también han puesto al cuerpo y a la reacción del público en un lugar central. La particularidad del “farmear aura” radica en que esa lógica adopta ahora un código nacido en internet.
Volver a mirarse
El académico descarta que el fenómeno represente un abandono de las redes. Su investigación apunta más bien a una convivencia entre ambos espacios, donde amistad, popularidad y pertenencia adoptan otras formas. Un vínculo con alguien a quien nunca han visto cara a cara puede tener un valor real y significativo. Un like, un meme o una conversación por WhatsApp también pueden expresar afecto y formar parte de una relación importante.
Detrás de esa convivencia, Alegría identifica una necesidad humana que trasciende los códigos digitales. “Siempre hemos tenido esa necesidad de construirnos en comunidad y mirarnos cara a cara. La ausencia de eso siempre ha sido muy peligrosa”, plantea.
El desafío para los adultos
La discusión va más allá de cuánto tiempo dedican a los espacios digitales. La pregunta de fondo apunta al tipo de vínculos que crean cuando lo presencial y lo digital forman parte de una misma experiencia.
Padres, profesores y otros adultos necesitan comprender estos códigos antes de intervenir, advierte Alegría. Más que limitar el uso de pantallas, el desafío está en entender qué ocurre en los espacios digitales y qué lugar ocupan dentro de los vínculos cotidianos.
Farmear aura como clave generacional
Por Rocío Henríquez
Dirección de Comunicación y Medios.