Millennials, family offices e importancia del impacto social


La entrada de las nuevas generaciones en la toma de decisiones de los family offices añade importancia al impacto social y medioambiental a la hora de invertir.
La inversión de impacto está emergiendo en un momento en que la riqueza privada agregada ha crecido de manera relevante, donde los activos financieros globales totales llegaron a triplicar el PIB mundial en 2013, según datos de McKinsey Global Institute.
Desde la consultora aseguran que, en este escenario, la contribución al impacto social es importante para el 92% de los individuos de alto patrimonio, liderados por inversionistas más jóvenes y de mercados emergentes.En este escenario, la generación Millennial, nacida entre los años 1980 y 2000, y caracterizada por su conciencia social y ambiental, está generando un cambio en la forma en que las familias invierten su capital. En efecto, según una encuesta de Deloitte a 5.000 jóvenes Millenial en 18 países, el 36% mencionó que su prioridad en los negocios es "mejorar la sociedad", el 35% "generar ganancias" y el 33% "impulsar la innovación".
Percepción de las empresas sociales
Otro reciente informe de Deloitte, titulado "Inversiones de impacto en Chile", destaca que la mitad de los inversionistas (49%) percibe que las empresas sociales corresponden a un movimiento nuevo o en desarrollo. Otros asocian a las empresas sociales como organizaciones "con futuro" y vinculadas a emprendedores Millennial, empresas B u organizaciones financiadas por fondos de inversiones sociales.
El estudio indica que los inversionistas entregan varias apreciaciones positivas, como los "valores" y la "valentía" de sus líderes y el "modelo a seguir" que esto puede significar para las empresas tradicionales. Cabe destacar que quienes contaron con una percepción positiva generalmente conocían ejemplos de casos concretos.
Ahora bien, no todos piensan igual. El texto da cuenta de que otros inversionistas señalan que las empresas sociales logran, en la realidad, un bajo impacto social, debido a variables exógenas a la gestión de las organizaciones: la dificultad intrínseca de medir impacto social o la baja cantidad de empresas sociales existentes que impiden un impacto total significativo en forma agregada.
En el ámbito de la rentabilidad financiera, el 43% de los entrevistados asocia el concepto de empresas sociales a una baja rentabilidad, señalando que la priorización en focos sociales tiene como correlato el descuido de aspectos financieros o que, en muchos casos, existe una gestión deficitaria debido a la falta de experiencia de los equipos ejecutivos y a la dificultad de atraer capital humano más calificado.
Con todo, una parte de los inversionistas manifiesta que una mayor exigencia de resultados financieros impulsará el fortalecimiento de las empresas sociales y, de este modo, permitirá la sostenibilidad en el tiempo de las empresas, así como la atracción de mejores talentos por compensaciones más altas.