4 mitos sobre invertir en acciones

La realidad sobre la inversión en acciones
¿Sabías que más de la mitad de la población de Estados Unidos invierte? Según la encuesta de economía y finanzas personales de Gallup, el 61% de los estadounidenses aseguran que invierten en acciones, la cifra más alta registrada desde el 2008.
Sin embargo, esta realidad está lejos de la situación en Latinoamérica y Chile, donde aún persisten confusión y desinformación sobre el tema. La falta de educación financiera es evidente, al punto que no existen datos precisos sobre el comportamiento de inversión en la población local.
A raíz de esto, han surgido numerosos mitos en torno a la inversión, especialmente entre quienes están comenzando a explorar este mundo. ¿Es similar a apostar en un casino? ¿Solo los millonarios pueden hacerlo? Estas ideas erróneas impiden que muchas personas aprovechen las oportunidades que el mercado financiero ofrece.
“El mayor obstáculo para que los chilenos inviertan es la falta de información. Mientras sigamos viendo la inversión como algo inaccesible o lejano, estaremos dejando pasar la oportunidad de hacer crecer nuestro dinero y proteger nuestro futuro financiero”, afirma David Cosoi, CEO y cofundador de Zesty.
Para aclarar el panorama, la startup Zesty desmiente cuatro de los mitos más comunes sobre la inversión en acciones.
Mito 1: Invertir en acciones es como apostar en un casino
Aunque ambas actividades implican cierto nivel de riesgo, apostar en un casino es un juego de azar donde las probabilidades favorecen a la casa. En cambio, invertir en acciones se basa en análisis, datos y una comprensión del desempeño de las empresas y la economía.
Los inversores tienen herramientas ampliamente utilizadas para mitigar el riesgo, como la diversificación del portafolio o la inversión a largo plazo, estrategias que no existen en el mundo de las apuestas.
Mito 2: Las acciones que pagan dividendos son siempre la mejor opción
Las empresas que pagan dividendos suelen estar bien establecidas y contar con flujos de caja estables, lo que puede ser una buena opción para quienes buscan generar ingresos pasivos de manera constante.
Sin embargo, las empresas que no reparten dividendos suelen reinvertir sus ganancias en su propio crecimiento. Esto puede traducirse en un aumento significativo del valor de las acciones con el tiempo. Por ejemplo, gigantes como Amazon han optado históricamente por no pagar dividendos y han reinvertido sus ganancias en innovación y expansión, lo que ha impulsado el valor de sus acciones a largo plazo.
Mito 3: Solo los millonarios pueden invertir en acciones
Hace algunos años, invertir en acciones requería grandes sumas de dinero, ya que muchas corredoras exigían montos mínimos elevados. Además, algunas acciones de empresas reconocidas tienen precios tan altos que resultaban inaccesibles para la mayoría de los inversionistas.
Hoy, el panorama ha cambiado gracias a herramientas democratizadoras como plataformas digitales emergentes y la posibilidad de comprar acciones fraccionadas. Por ejemplo, una acción de Amazon podría costar aproximadamente US$200, pero con acciones fraccionadas es posible invertir desde US$2 en algunos casos y adquirir solo una parte de la acción.
Mito 4: Necesitas monitorear el mercado todo el día para tener éxito
Una de las estrategias más populares y efectivas es el "buy and hold" o "comprar y mantener", que consiste en adquirir acciones con la intención de mantenerlas a largo plazo, confiando en el crecimiento de las empresas y del mercado.
En contraste, el enfoque de trading busca aprovechar las oscilaciones diarias o semanales de los precios de las acciones. Aunque esta estrategia puede ser lucrativa, también implica mayor riesgo, tiempo y esfuerzo, por lo que no es adecuada para todos.
La inversión como herramienta de crecimiento
A medida que la tecnología y la información financiera se vuelven más accesibles, más personas pueden aprovechar el potencial de la inversión en acciones para hacer crecer su patrimonio. Dejar de lado los mitos y entender cómo funciona el mercado es el primer paso para tomar decisiones financieras informadas y construir un futuro financiero más seguro.