Innovar no es solo para grandes empresas: último llamado de Corfo para que pymes incorporen gestión de innovación

La gestión de innovación puede convertirse en una herramienta concreta para que las pymes chilenas ordenen ideas, definan desafíos, desarrollen proyectos y mejoren su competitividad. Corfo mantiene abierta hasta el 15 de julio de 2026 la convocatoria Gestión de la Innovación en Pymes, orientada a grupos de empresas que buscan incorporar capacidades, metodologías y una cultura innovadora en su operación diaria.
Gestión de innovación para pymes
Durante mucho tiempo, la innovación fue vista como un terreno reservado para grandes empresas, laboratorios, universidades o compañías con áreas especializadas de investigación y desarrollo. Pero esa mirada está quedando atrás. Hoy, una pyme también puede innovar cuando mejora un proceso, rediseña un servicio, resuelve un problema productivo, incorpora nuevas tecnologías, cambia su forma de atender clientes o desarrolla una solución más eficiente para su mercado.
El punto no es que todas las pymes deban inventar algo completamente nuevo. El punto es que puedan gestionar la innovación de manera más ordenada.
Innovar no es solo inventar
Innovar no siempre significa crear una tecnología disruptiva o lanzar un producto inédito. Muchas veces significa mirar mejor el negocio y preguntarse dónde se pierde tiempo, dónde se encarecen los procesos, qué problema repiten los clientes, qué servicio podría mejorar, qué dato no se está usando o qué alianza permitiría crecer.
Para una pyme, esa mirada puede marcar una diferencia enorme. Una mejora en logística puede reducir costos. Una nueva forma de empaquetar puede abrir mercados. Una digitalización simple puede ordenar ventas. Un cambio en el proceso productivo puede aumentar capacidad. Una alianza con proveedores, universidades o expertos puede acelerar soluciones que la empresa no podría desarrollar sola.
El llamado de Corfo
En ese contexto, Corfo abrió la convocatoria Gestión de la Innovación en Pymes, instrumento que busca fortalecer las capacidades de innovación de empresas, preferentemente pymes, mediante la promoción de una cultura de innovación, la incorporación sistemática de prácticas innovadoras y la gestión de proyectos tecnológicos.
El llamado se encuentra disponible hasta el 15 de julio de 2026 y forma parte de las convocatorias anunciadas por Corfo para apoyar la innovación y productividad empresarial en el país.
Por qué la gestión de innovación importa
Para Revista Emprende, la importancia de este instrumento está en que aborda una brecha frecuente en las empresas pequeñas: muchas tienen buenas ideas, experiencia en su rubro y conocimiento del cliente, pero no siempre cuentan con una metodología para convertir esas ideas en proyectos concretos.
Ahí aparece el valor de la gestión de innovación. No se trata solo de inspirar a los equipos, sino de ordenar un proceso: detectar desafíos, priorizar oportunidades, probar soluciones, medir resultados, aprender de los errores y avanzar hacia proyectos con potencial real.
La innovación como hábito empresarial
Una pyme que innova una vez puede tener suerte. Una pyme que incorpora rutinas de innovación puede construir una ventaja más sostenible.
La diferencia está en pasar de la reacción a la gestión. En lugar de esperar a que aparezca un problema urgente, la empresa puede aprender a observar su operación, escuchar mejor a sus clientes, analizar sus datos, identificar ineficiencias y transformar esos hallazgos en proyectos.
Qué busca el programa
Según Corfo, Gestión de la Innovación en Pymes busca fortalecer capacidades internas, fomentar una cultura de colaboración, incorporar prácticas y rutinas de innovación de manera sistemática y apoyar actividades de gestión de portafolio de proyectos de innovación productiva y tecnológica.
Esto es relevante porque muchas pymes no fallan por falta de ideas, sino por falta de estructura para ejecutarlas. Tienen intuición, conocen su mercado, entienden sus dolores y saben dónde hay oportunidades, pero muchas veces no cuentan con tiempo, herramientas o acompañamiento para transformar esa experiencia en iniciativas medibles.
Requisitos para postular
Para postular, cada proyecto debe incluir al menos cinco empresas beneficiarias, y un mínimo de 80% de ellas debe corresponder a pymes. Corfo cofinancia hasta el 70% del costo total, con un tope de hasta $7,2 millones por empresa y hasta $72 millones por proyecto.
Este diseño colectivo es importante. No apunta solo a una empresa aislada, sino a grupos de compañías que pueden aprender juntas, compartir experiencias, construir redes y generar capacidades que no siempre se desarrollan desde la soledad del negocio.
Innovación colaborativa entre empresas
Para las pymes, innovar en grupo puede tener ventajas claras. Permite comparar problemas comunes, aprender de otros sectores, compartir metodologías, vincularse con expertos y reducir la sensación de que cada empresa debe resolver todo desde cero.
En muchos casos, los problemas que enfrenta una pyme no son únicos. Otras empresas también tienen dificultades para digitalizar procesos, mejorar productividad, ordenar inventarios, desarrollar nuevos productos, responder a clientes, abrir mercados o incorporar tecnología. La diferencia está en contar con un proceso que permita abordar esos desafíos con método.
Una oportunidad para ordenar ideas
Una de las grandes dificultades de las empresas pequeñas es priorizar. El día a día consume tiempo: vender, comprar, pagar, responder, producir, despachar, cobrar y resolver urgencias. En ese ritmo, muchas ideas quedan postergadas.
La gestión de innovación ayuda a ordenar esas ideas y separar lo urgente de lo estratégico. No toda idea debe ejecutarse. No todo problema requiere una gran inversión. No toda mejora necesita tecnología compleja. Pero sí se requiere una forma de decidir qué vale la pena probar, qué impacto podría tener y cómo se medirá el resultado.
Del problema al proyecto
El paso más difícil para muchas pymes es convertir un problema cotidiano en un proyecto de innovación.
Por ejemplo, una empresa puede saber que pierde ventas por tiempos de respuesta lentos. Otra puede notar que sus procesos manuales generan errores. Una pyme de alimentos puede identificar desperdicio en producción. Un comercio puede observar que no entiende bien el comportamiento de sus clientes. Un proveedor industrial puede detectar que sus cotizaciones tardan demasiado.
Cada uno de esos dolores puede convertirse en un proyecto si se define bien el desafío, se diseña una solución, se prueba en pequeño, se mide el efecto y se decide si vale la pena escalar.
Pymes con potencial innovador
El programa también reconoce un punto clave: las pymes tienen una capacidad de adaptación que muchas grandes empresas no siempre logran. Son más cercanas a sus clientes, pueden tomar decisiones más rápidas y suelen conocer con detalle los problemas reales de su mercado.
Esa cercanía es una ventaja. Una pyme puede detectar oportunidades antes que una gran compañía, precisamente porque está en contacto directo con usuarios, proveedores y comunidades. Lo que muchas veces falta no es sensibilidad empresarial, sino recursos y metodología para transformar esa observación en innovación.
No basta con tener buenas ideas
Una buena idea puede perderse si no se prueba, no se mide o no se ejecuta con disciplina.
Por eso, hablar de gestión de innovación es distinto a hablar solo de creatividad. La creatividad genera posibilidades. La gestión permite decidir, avanzar, corregir y aprender. En una pyme, esa diferencia puede evitar que los recursos se gasten en iniciativas dispersas o que los equipos se entusiasmen con proyectos que no resuelven problemas reales.
Innovación y productividad
La gerenta de Innovación de Corfo, Jocelyn Olivari, destacó que la innovación empresarial es clave para mejorar la productividad del país y sostener tasas de crecimiento superiores en el tiempo. También señaló que estas convocatorias buscan apoyar proyectos que desarrollen innovaciones basadas en I+D y, al mismo tiempo, promover que más pymes incorporen metodologías, capacidades internas y cambios culturales para gestionar la innovación de manera sistemática.
Para una pyme, productividad no siempre significa producir más con máquinas nuevas. También puede significar reducir errores, vender mejor, usar mejor el tiempo del equipo, disminuir costos, mejorar la experiencia del cliente o tomar decisiones con información más clara.
Cultura de innovación dentro de la empresa
Uno de los desafíos más grandes es que la innovación no dependa solo del dueño, fundador o gerente.
En muchas pymes, las ideas se concentran en pocas personas. Eso puede funcionar al inicio, pero limita el crecimiento. Una cultura de innovación implica que los equipos puedan observar problemas, proponer mejoras, aprender de clientes y participar en soluciones. No se trata de generar reuniones eternas, sino de instalar hábitos simples para detectar oportunidades.
Aprender a innovar con método
Un proceso de innovación no tiene por qué ser complejo. Puede comenzar con preguntas básicas: qué problema queremos resolver, a quién afecta, cuánto cuesta ese problema, qué soluciones existen, qué podemos probar rápido, cómo mediremos el resultado y qué haremos si funciona.
Cuando una pyme incorpora ese tipo de preguntas, empieza a tomar mejores decisiones. Deja de innovar solo por intuición y comienza a construir aprendizaje.
El antecedente de convocatorias anteriores
En la convocatoria anterior, realizada en 2025, Gestión de la Innovación apoyó nueve proyectos que beneficiaron a 76 empresas. Corfo también destacó el caso del proyecto “Innovación en alimentos procesados”, ejecutado en 2024 por Ingenial en la Región Metropolitana, que trabajó con cinco pymes del sector alimentos y bebidas: Comercial T Via, Granolín, PUUR, Sweetea y Caá Yari.
Según lo informado, esas empresas participaron en capacitaciones, talleres y trabajo aplicado para fortalecer la gestión de innovación, definir iniciativas, desarrollar prototipos funcionales y generar vínculos con universidades, proveedores y expertos para avanzar hacia validación comercial y escalamiento.
Innovar desde sectores tradicionales
Este tipo de ejemplos muestra que la innovación no pertenece solo a startups tecnológicas. También puede aparecer en alimentos, manufactura, comercio, servicios, logística, turismo, agricultura, salud, educación o industrias creativas.
Una pyme tradicional puede innovar si mejora su forma de producir, si incorpora nuevos canales, si crea una línea de productos, si reduce desperdicios, si digitaliza parte de su operación o si desarrolla una propuesta de valor más clara para sus clientes.
El error de esperar el momento perfecto
Muchas pymes postergan la innovación porque sienten que primero deben resolver todo lo urgente. Pero en la práctica, lo urgente nunca termina. Siempre habrá pagos, clientes, proveedores, trámites, ventas y problemas operativos.
Esperar el momento perfecto puede convertirse en una forma de no avanzar. La innovación no necesariamente exige detener la empresa. Puede comenzar con pequeños experimentos, reuniones breves, pilotos acotados y mejoras concretas.
Gestión de innovación para competir mejor
En mercados cada vez más exigentes, las pymes compiten no solo por precio, sino también por experiencia, calidad, rapidez, confianza, diferenciación y capacidad de adaptación.
Una empresa que no revisa sus procesos puede quedar atrapada en la misma forma de operar durante años. Una pyme que incorpora gestión de innovación puede detectar antes los cambios del mercado y responder con mayor velocidad.
Clientes que cambian más rápido
Los clientes también están cambiando. Comparan más, piden respuestas rápidas, esperan mejores experiencias, valoran la transparencia y tienen más alternativas. Esto obliga a las empresas pequeñas a revisar continuamente cómo venden, cómo comunican y cómo entregan valor.
La innovación puede ayudar a mejorar esa relación. No solo con tecnología, sino con mejores procesos, nuevos servicios, atención más eficiente, productos adaptados a necesidades reales y decisiones basadas en información.
Innovación no es gasto, es inversión
Para muchas pymes, la innovación se percibe como un costo. Pero cuando se gestiona bien, puede ser una inversión en competitividad.
Un proyecto de innovación puede ayudar a reducir costos futuros, abrir nuevos ingresos, mejorar márgenes, diferenciar la marca o aumentar productividad. El riesgo está en innovar sin foco. Por eso, instrumentos como Gestión de la Innovación en Pymes pueden ser relevantes: ayudan a instalar capacidades antes de saltar a proyectos más grandes.
Qué deberían mirar las pymes antes de postular
Antes de sumarse a una iniciativa de este tipo, una pyme debería revisar si tiene disposición interna para aprender, colaborar y aplicar cambios. La innovación no funciona si se entiende solo como un trámite para obtener financiamiento.
También conviene identificar dolores concretos del negocio: ventas estancadas, baja productividad, reclamos frecuentes, procesos lentos, falta de datos, pérdida de clientes, costos altos, poca diferenciación o dificultad para escalar.
Prepararse con información clara
Mientras más claro sea el problema, más útil puede ser el proceso de innovación.
Una pyme debería preguntarse qué quiere mejorar, qué impacto tendría esa mejora, qué recursos puede aportar, quién del equipo participará y cómo se sostendrán los aprendizajes después del programa.
La gestión de innovación no debería terminar cuando finaliza el proyecto. Debería quedar instalada como una capacidad permanente.
El valor de trabajar en red
El requisito de postular con varias empresas puede ser una oportunidad para fortalecer redes. En Chile, muchas pymes trabajan de manera aislada, incluso cuando enfrentan problemas similares.
La colaboración permite aprender más rápido. También puede abrir vínculos con proveedores, centros tecnológicos, universidades, consultores, gremios y otras empresas que complementan capacidades.
Redes para innovar
Corfo señala entre los resultados esperados del programa la incorporación de prácticas, rutinas y herramientas para innovar en pymes; metodologías y procesos de aprendizaje para desarrollar perfiles de proyectos; y redes de colaboración fortalecidas entre las empresas y su entorno.
Ese último punto es clave. Una pyme conectada tiene más posibilidades de detectar oportunidades, acceder a conocimiento y avanzar hacia soluciones con mayor impacto.
Innovación y liderazgo interno
Para que la innovación funcione, también se requiere liderazgo. No basta con asistir a talleres o recibir acompañamiento. La empresa debe abrir espacio para que las personas participen, probar ideas y aceptar que no todas las pruebas funcionarán a la primera.
Innovar implica aprender. Y aprender implica reconocer errores, medir resultados y ajustar.
No todas las ideas deben escalar
Una buena gestión de innovación también ayuda a descartar. Esto es importante, porque una pyme no puede gastar tiempo y recursos en demasiadas iniciativas al mismo tiempo.
Probar en pequeño permite reducir riesgos. Si una idea funciona, se puede fortalecer. Si no funciona, se aprende antes de invertir más. Esa lógica puede ser especialmente útil para empresas con presupuestos limitados.
Último llamado antes del cierre
El plazo informado para la convocatoria Gestión de la Innovación en Pymes vence el 15 de julio de 2026. Por eso, las empresas interesadas deberían revisar cuanto antes las bases, requisitos y mecanismos de postulación disponibles en Corfo.
También es recomendable coordinarse con otras empresas, revisar si el grupo cumple las condiciones del instrumento, ordenar antecedentes y definir con claridad qué capacidades de innovación se busca fortalecer.
Una oportunidad para pymes que quieren avanzar
Este tipo de instrumentos no reemplaza el esfuerzo empresarial ni garantiza resultados automáticos. Pero puede abrir una puerta importante para pymes que quieren dejar de improvisar sus mejoras y comenzar a gestionar la innovación con método.
En un contexto donde la productividad, la digitalización y la diferenciación son cada vez más relevantes, la innovación deja de ser un lujo. Se vuelve una capacidad necesaria para competir.
Innovar para crecer con más método
Para Revista Emprende, el mensaje es claro: las pymes no necesitan parecerse a una gran corporación para innovar. Necesitan entender sus problemas, ordenar sus ideas, colaborar, probar soluciones y aprender de manera sistemática.
La convocatoria de Corfo llega como un recordatorio oportuno: innovar no es solo tener grandes presupuestos. También es construir capacidades internas para mejorar continuamente.
Porque una pyme que aprende a gestionar la innovación no solo responde mejor a los cambios. También puede anticiparse, diferenciarse y crecer con más estrategia.