Guía práctica para desarrollar las habilidades laborales del futuro

– A las que antes se denominaban “blandas”, se las ha rebautizado como “core skills”, para dar cuenta de que son un atributo básico para el nuevo contexto económico y laboral.

 

Un tema clave para la planificación y el crecimiento profesional es el desarrollo de habilidades, un área que ha sufrido grandes cambios en los últimos años, a la par con las transformaciones del entorno. Por ello, las habilidades profesionales que demandan las empresas tienden a distar bastante de lo que se requería hace cinco o diez años atrás.

En este contexto, la idea es que cada uno potencie su empleabilidad -capacidad para acceder a un puesto laboral y reorientarse en caso de ser necesario- en base al desarrollo de determinadas habilidades para, en consecuencia, ser competentes en el ámbito que se planea y desea.

Entonces, si cada uno ya identificó su perfil único, o “ikigai”, y por lo tanto se ha trazado ciertos objetivos, lo que ahora le corresponde es trabajar aquellas habilidades que le permitirán alcanzar esas metas definidas. En este sentido, Karina Pérez, directora de Robert Half de Chile, señala que hay dos grandes grupos que se deben distinguir: habilidades “blandas” o “soft skills” y habilidades “duras” o “técnicas”.

“Hoy, enfrentamos un escenario absolutamente distinto, y a este grupo de habilidades ‘blandas’ se les ha rebautizado como ‘core skills’, para dar cuenta de que son un atributo básico para el nuevo contexto económico y laboral. Por otro lado, actualmente se entiende que -en general- las habilidades duras o conocimientos técnicos pueden desarrollarse con mayor facilidad que las ‘blandas’, que tienen un componente actitudinal difícil de trabajar”, afirma la ejecutiva.

En base a lo anterior, en Robert Half señalan que es fundamental concentrarse en cuatro de aquellas “core skills” que se consideran transversales para este nuevo contexto de la industria 4.0:

 

Pensamiento crítico

 Entendida como la habilidad de cuestionarse la forma en que se hacen las cosas, es clave para la mejora continua y la innovación en las organizaciones. Esta habilidad implica la capacidad de pensar individualmente y evaluar situaciones con apertura y desde distintos ángulos. Se trata de ver la “big picture” y pensar fuera de los marcos establecidos, por sí mismo, y de este modo encontrar nuevas formas de hacer las cosas.

El pensamiento crítico es una habilidad que se entrena y ejercita, por lo que se deben seguir cuatro pasos: buscar nuevas opiniones; combatir la pereza intelectual; resistirse al blanco y negro, y aceptar equivocaciones y errores.

 

Creatividad

Corresponde a la habilidad de generar nuevas ideas o soluciones, lo que es especialmente valorado y necesario en contextos de alta competencia, donde las organizaciones/empresas necesitan diferenciarse.

Si bien la creatividad es una habilidad propia de los seres humanos, hay distintos niveles de esta; pero, a la vez, sabemos que es una habilidad que se puede entrenar, siguiendo las siguientes recomendaciones de cómo hacerlo: conocer y valorar ideas ajenas; explorar más allá de la zona de confort; aprender cosas nuevas de un ámbito distinto al habitual y entrenar la creatividad en forma entretenida.

 

Flexibilidad o capacidad de adaptación

En entornos dinámicos, donde el cambio es frecuente, como el de la actualidad, la flexibilidad para adaptarse y responder a nuevos desafíos, tareas o responsabilidades es fundamental. Sin embargo, desarrollar esta habilidad no es sencillo y, por eso, es recomendable trabajar algunos tips que pueden ser de gran ayuda, como tener una actitud positiva al cambio; participar en equipos interdisciplinarios; no perder los objetivos de vista y buscar sentido a las nuevas situaciones.

 

Enfoque colaborativo

La globalización económica ha implicado una alta movilidad laboral, lo que unido a una mayor multidisciplinariedad en los entornos laborales, exigen a los profesionales una disposición a una colaboración amplia, mucho más allá de sus pares profesionales.

Probablemente, esta es una de las habilidades que sea más sencilla de trabajar, porque tiene relación con las habilidades de socialización y colaboración naturales de nosotros por cuanto somos seres sociales. De todos modos, para fortalecer este enfoque, se recomienda tener presentes algunos consejos como valorar la diversidad, desenamorarse de las ideas o propuestas propias, y empatizar personal y profesionalmente.

Finalmente, hay varias habilidades “blandas” que podrían sumarse al listado, pero estas cuatro son las fundamentales para enfrentar la industria 4.0. Por otro lado, desde el punto de vista de los conocimientos técnicos, lo transversal es la alfabetización digital, refiriéndonos con ello al entendimiento de los entornos digitales y a dominar herramientas básicas que nos permitan evaluar posibilidades y aplicarlas en nuestros ámbitos profesionales.

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