Imacec positivo: por qué el repunte de la economía todavía no alcanza para aliviar a las pymes

El Imacec positivo de junio entrega una señal de alivio para la economía chilena, pero todavía no basta para cambiar la realidad diaria de muchas pymes. Aunque la actividad volvió a crecer, las empresas de menor tamaño siguen enfrentando bajo consumo, costos elevados, dificultades de financiamiento, empleo débil y una caja que aún no siente con fuerza el repunte macroeconómico.
Imacec positivo y señal de reactivación
El Banco Central informó que el Imacec de junio de 2026 creció 2,4% en comparación con igual mes del año anterior. La serie desestacionalizada, en tanto, aumentó 0,6% respecto del mes precedente y 1,4% en doce meses. El resultado fue explicado por el crecimiento de la minería, los servicios y el comercio.
El dato es relevante porque el Índice Mensual de Actividad Económica resume la evolución de distintos sectores de la economía y su variación interanual se considera una aproximación al comportamiento del PIB. Por eso, un Imacec positivo suele leerse como una señal temprana de mayor dinamismo.
Por qué el alivio aún no llega a las pymes
Sin embargo, para las pymes, una cifra positiva no se traduce automáticamente en más ventas, mejor acceso a crédito o mayor liquidez. La economía puede mostrar una recuperación estadística mientras miles de negocios siguen operando con márgenes estrechos, atrasos de pago y poca capacidad para invertir.
La razón es simple: el Imacec mide actividad agregada, pero no refleja de inmediato lo que ocurre en la caja de una empresa pequeña. Una pyme necesita flujo diario, clientes que compren, proveedores que den condiciones razonables, bancos que financien y costos que no se coman el margen.
Un crecimiento impulsado por sectores específicos
El detalle del Banco Central muestra que la producción de bienes creció 3,9% anual, determinada principalmente por el desempeño de la minería, en particular del cobre. El comercio aumentó 5,4%, mientras que los servicios crecieron 1,7%.
Este punto es clave. Cuando una parte importante del repunte viene desde sectores como la minería o desde componentes específicos del comercio, el impacto sobre las pymes puede ser desigual. Algunas proveedoras, comercios o servicios vinculados a esas cadenas pueden beneficiarse antes, pero otras siguen dependiendo de una demanda local más lenta.
Imacec no minero y recuperación parcial
El Imacec no minero presentó un incremento anual de 1,4%, mientras que en términos desestacionalizados creció apenas 0,1% respecto del mes anterior. Esa diferencia muestra que, fuera de la minería, el avance existe, pero es más acotado.
Para las pymes, este matiz importa más que el titular general. La mayoría no vive directamente del cobre ni de grandes proyectos, sino del consumo de hogares, servicios locales, ventas minoristas, construcción, turismo, alimentación, manufactura, transporte o comercio de barrio.
El mercado laboral sigue presionando el consumo
El alivio tampoco llega con fuerza porque el empleo continúa débil. El INE informó que la tasa de desocupación nacional fue 9,4% en el trimestre abril-junio de 2026, con un aumento de 0,5 puntos porcentuales en doce meses. Además, las personas ocupadas crecieron 0,9%, mientras que la fuerza de trabajo aumentó 1,5%.
Cuando el empleo no mejora con claridad, el consumo se mantiene contenido. Las familias comparan más, postergan compras, privilegian precios bajos y reducen gastos no esenciales. Ese comportamiento golpea directamente a las pymes, especialmente a las que dependen del flujo de clientes cotidianos.
Informalidad y competencia por precio
Otro dato relevante es que la tasa de ocupación informal llegó a 27,0% y las personas ocupadas informales aumentaron 4,7% en doce meses.
Para muchas pymes formales, este escenario implica una doble presión. Por un lado, deben cumplir con impuestos, cotizaciones, permisos, arriendos, remuneraciones y obligaciones administrativas. Por otro, compiten en un mercado donde parte de la actividad se mueve en condiciones informales, muchas veces con menores costos y precios más difíciles de igualar.
Imacec positivo no elimina el problema de liquidez
Una pyme puede vender más y, aun así, seguir con problemas de caja. Esto ocurre cuando los clientes pagan tarde, cuando el inventario se financia antes de cobrar, cuando los costos suben más rápido que los precios o cuando la empresa debe usar deuda para sostener capital de trabajo.
Por eso, el repunte económico todavía debe pasar una prueba decisiva: transformarse en liquidez real para las empresas. Sin flujo de caja, la recuperación queda lejos del día a día de los negocios.
Crédito caro y decisiones postergadas
El acceso al financiamiento sigue siendo otro punto crítico. El Banco Central explica que la Tasa de Política Monetaria incide en las tasas del sistema financiero y que sus cambios modifican el costo de endeudamiento de personas y empresas.
Aunque una mejora en la actividad puede aumentar la confianza, muchas pymes todavía enfrentan créditos exigentes, evaluaciones conservadoras, garantías difíciles de cumplir y costos financieros que limitan decisiones de inversión. Comprar maquinaria, contratar personal, abrir un nuevo local o digitalizar procesos sigue siendo una apuesta cuando la caja está ajustada.
El escenario macroeconómico sigue incierto
El IPoM de junio del Banco Central advirtió que el escenario macroeconómico sigue sujeto a un grado de incertidumbre mayor al habitual. También señaló una evolución menos favorable de determinantes del consumo, como la débil creación de empleo, la mayor inflación sobre ingresos reales y el deterioro de expectativas asociado al shock externo.
Además, el Banco Central redujo su proyección de crecimiento para 2026 a un rango entre 1% y 1,75%, desde el rango de 1,5% a 2,5% previsto en marzo.
Las pymes necesitan más que una buena cifra
Las MiPymes representan el 98,5% de las empresas del país y generan más del 47% del empleo, según el Ministerio de Economía. Por eso, si el repunte no llega a ellas, la recuperación queda incompleta.
Una economía puede mejorar en los indicadores generales, pero la pregunta relevante para el mundo pyme es otra: ¿están vendiendo más?, ¿están cobrando a tiempo?, ¿pueden financiarse en mejores condiciones?, ¿han recuperado margen?, ¿pueden contratar sin poner en riesgo su operación?
Imacec y lectura empresarial
Para las empresas de menor tamaño, el Imacec positivo debería interpretarse como una señal de alerta y oportunidad al mismo tiempo. Es una alerta porque no garantiza alivio inmediato. Y es una oportunidad porque puede anticipar una mejora gradual de la demanda en algunos sectores.
El desafío está en prepararse antes de que la recuperación sea evidente. Revisar inventarios, ordenar cuentas por cobrar, renegociar deudas, controlar costos, mejorar canales digitales y cuidar el capital de trabajo puede marcar la diferencia entre aprovechar el repunte o llegar tarde.
Qué deberían mirar las pymes ahora
La primera variable es la caja. No basta con mirar ventas; hay que revisar cuándo entra el dinero y cuándo salen los pagos.
La segunda es el margen. En un escenario de consumidores sensibles al precio, vender más con poco margen puede ser tan riesgoso como vender menos.
La tercera es la deuda. Si el costo financiero sigue presionando, conviene priorizar obligaciones caras, renegociar condiciones y evitar créditos que solo tapen problemas estructurales.
La cuarta es la demanda real. Cada rubro debe mirar su propio mercado, porque el promedio nacional puede ocultar diferencias importantes entre regiones, sectores y tipos de clientes.
Repunte económico con efecto lento
El Imacec positivo es una buena noticia, pero todavía no es una garantía de recuperación para las pymes. Para que el alivio llegue, el crecimiento debe traducirse en más consumo, mejor empleo, pagos más oportunos, crédito accesible y mayor confianza empresarial.
Mientras eso no ocurra, muchas empresas pequeñas seguirán viviendo una paradoja conocida: la economía mejora en los titulares, pero la caja sigue apretada al final del mes.