Los beneficios de la gamificación

Con esta técnica se logra aumentar los niveles de felicidad y de pertenencia, lo que incide directamente en la productividad de las personas.

La gamificación es una técnica que se está aplicando en el trabajo y en educación, logrando que las personas sean más felices y productivas. La gamificación o ludificación es la aplicación de mecánicas de juego en contextos no lúdicos, método que cada vez ha ido cobrando más fuerza, implementándose en empresas y también en establecimientos educacionales.

Con esta técnica se logra aumentar los niveles de felicidad y de pertenencia, lo que incide directamente en la productividad de las personas. Pero los beneficios de la gamificación no quedan sólo en el ámbito de las organizaciones. Guillermo Sepúlveda, Sociólogo experto en VideoJuegos y Game Manager de BadgeHeroes, una app que gamifica los procesos organizacionales, señala que si se instala esta metodología en sistemas como empresas y colegios, también se puede hacer a nivel personal.

“La gamificación consiste en la activación del sistema natural de juego que existe en las personas. Con esta técnica se pueden detectar y activar los elementos lúdicos de la cultura, en diferentes contextos, para volver entretenidas ciertas actividades. No se trata de imponer un sistema de juegos, sino que de despertar el sistema natural de juego que
existen en las organizaciones”, explica.

El especialista agrega que hay un sistema social cargado de ludicidad, pero que hay que activarlo. “Esto se puede activar a nivel general, pero también a nivel individual, mediante coaching o mentoría”. Pero, ¿cuáles son los beneficios de actuar lúdicamente?

El Game Manager indica que todos tienen, en mayor o menor medida, la posibilidad de ludificar sus pensamientos o acciones, pero lo primero es saber a qué tipo de gamer corresponde cada persona. “Existen cuatro tipos de jugadores los competitivos o killer, a quienes les gusta ganar; los socializadores, quienes disfrutan compartiendo con los demás; los exploradores, que se entretienen conociendo cosas nuevas y los coleccionistas, quienes gustan al adquirir nuevos elementos”.

Según Sepúlveda, al gatillar la estructura lúdica, las personas tienden a comunicar más, a ser más abiertos y de hacer cosas que antes no hacían. “El juego activa la psicología de la confianza. En un ambiente de juego las personas se sienten más confiadas y transparentes con lo que son. Si bien el acto de jugar puede verse como poco serio, al incorporarlo, la persona hace un acto de empoderamiento, ya que se autodesafía constantemente”.

A modo de ejercicio, el profesional recomienda quitar ciertas durezas a tareas que son concebidas como carga, por ejemplo, el trabajo. “Soñamos con los grandes beneficios del capitalismo, como volverse multimillonario, para ojalá dejar de trabajar. Sin embargo, si nos mentalizamos y nos planteamos pequeños desafíos, en vez de deberes, ya estamos
comenzando a jugar y la recompensa de ir consiguiéndolos, nos hace seguir avanzando y nos mantiene en un estado mental más feliz”.

Esto se puede llevar a diferentes dimensiones, en la vida íntima, en la relación con los amigos. “En todos los aspectos, uno puede plantearse desafíos, en vez de cargas, deberes y responsabilidades. “Ese pequeño cambio de perspectiva, nos puede ayudar a tener una mirada más optimista de la vida, a conseguir lo que nos planteamos y vivir con mayor alegría“, puntualiza.

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