“PYMES: Pago a 30 días y las 40 horas”

 “PYMES: Pago a 30 días y las 40 horas”

Por Rodrigo Bon, director ejecutivo de PROPYME.

El acuerdo, que el Ministerio de Economía suscribió con las y los representantes de los gremios Pymes para el subsidio del incremento del ingreso mínimo mensual, contempla nuestra participación en el perfeccionamiento de la ley de pago a 30 días, en el proyecto de ley de la jornada laboral de 40 horas semanales y en la reforma a las compras públicas, entre otras materias.

En estas líneas, deseo comunicar el valor de que se conozcan nuestras experiencias y percepciones, para contribuir a tales iniciativas legales y, por ende, a la productividad y al desarrollo integral de Chile.

Con respecto a la histórica demanda de nuestro sector, por el pago a nuestro trabajo en un plazo oportuno, a la cual PROPYME adhirió y sumó sus esfuerzos para que se convirtiera en ley, planteo que después de tres años de implementación, se necesitan incorporar sustanciales mejoras.

Tal como afirmó el Presidente de la República, Gabriel Boric, en diversos debates durante su campaña eleccionaria, el Estado y las empresas deben ser más eficientes en cancelar a sus proveedores Pymes, en un periodo de tiempo justo. Él mismo, cuando era candidato, en su recorrido por Chile, conversó con muchos gremios y asociaciones de Mipymes, que le manifestaron la realidad de esta problemática, las cuales han quedado en desventaja ante la posición dominante que algunas grandes compañías y el Estado ostentan en el mercado. 

Las Mipymes, sobre todo, las más nuevas, pagan a sus proveedores 50% por adelantado, el resto a contraentrega e incluso en muchos casos se debe pagar la totalidad antes de poder contar con los productos o servicios adquiridos. Por lo tanto, ¿Por qué nuestros clientes no pueden pagar en los mismos plazos?

Se necesita, además atacar prácticas que hemos observado en los 3 años de puesta en marcha de la ley. Como por ejemplo el establecimiento de casos excepcionales los cuales entre las partes pueden establecer de común acuerdo un plazo que excede los 30 días para el pago, lo cual sin duda se ha prestado para encubrir abusos hacia las Pymes acreedoras. En el mismo contexto, también existen aquellos clientes que le dicen a la Pyme: “Trabaja en el pedido, mientras tramito la orden de compra” o “yo te aviso la fecha de cuando me debes facturar”. En el mismo sentido se deberá velar por instancias resolutivas en caso de incumplimiento del pago, para no judicializar las deudas, porque retrasaría aún más su liquidación.

Sin duda, la prioridad será el trabajo del Estado, en su papel de comprador. Por cuanto, es conocida la demora de sectores como municipalidades, obras públicas y salud. Este trabajo colaborativo debe reanudarse desde ya, para no seguir perpetuando esta injusticia contra las empresas de menor tamaño.

Lo anterior se enlaza con la reforma a la ley de compras públicas. ChileCompra debería desempeñar nuevos roles. Estos son el de fiscalizar dichos pagos por parte del Estado, sancionar en situaciones de incumplimiento y agilizar su cancelación. Si bien nuestras compras públicas son ejemplo en Latinoamérica, hoy es tiempo de brindarle mayores atribuciones en pos de los cumplimientos de pagos por parte del Estado.    

Igualmente, que ChileCompra vele por protocolos en la relación entre el Estado y el proveedor. Por ejemplo, en virtud de convenios marco, hay instituciones compradoras que solicitan pocas unidades de determinados productos, sin considerar que la Pyme puede ir a pérdida por el costo logístico. O en temas de servicios, donde la institución compradora se demora en entregar informaciones, ya sean instrucciones o rectificaciones, lo que atrasa a la Pyme proveedora en la ejecución de su trabajo en los plazos de entrega definidos, lo que puede significarle multas.

Por otra parte, el proyecto de ley de 40 horas impulsado actualmente por el gobierno, se basa en experiencias internacionales, donde la reducción de la jornada laboral ha significado mejorar la calidad de vida de trabajadores y trabajadoras, lo que ha redundado en mayor productividad en sus empresas. Es decir, todas y todos han ganado.

Pese a lo anterior, las Pymes deben ser una prioridad al momento de plantear la discusión dado el importante aporte que realizamos en materia de puestos de trabajo a nivel país. En esa ruta, recientemente desde PROPYME realizamos una encuesta entre las empresas adheridas a nuestra Comunidad en donde al momento de ser consultadas sobre ¿Qué opina sobre la iniciativa de Gobierno  que busca Reducir la Jornada Laboral a 40 Horas Semanales?; un 52% dijo “Estoy de acuerdo”; un 31% “No estoy de acuerdo”; mientras que 17% dijo que “Para la empresa el reducir las horas semanales de trabajo será irrelevante”.

A la vez a las empresarias y empresarios de les consultó sobre ¿Qué significará para su empresa la reducción de horas de trabajo a 40 horas semanales? un 46% de los encuestados expresó que las “40 Horas” significarán “Mayor calidad de vida para sus trabajadores”; 31% “Una mayor inversión por parte de la empresa”; 12% “Una mejora en la productividad y competitividad de la empresa” y un 11% indicó que será “Un tema difícil de abordar con los trabajadores de la empresa”.

En este contexto, desde nuestra tribuna también advertimos que hay otras urgencias en el mercado del trabajo, que deben acogerse con la misma prioridad. El mundo vive una crisis económica, humanitaria y ambiental, sin precedentes. Todo esto plantea problemáticas o retos u oportunidades, que debemos hacer frente ya, para fortalecer a las Mipymes y a sus trabajadores y que Chile tenga un crecimiento sustentable e inclusivo.

Se han acabado muchos empleos. La muestra es la cantidad abismante de vendedores ilegales, en las calles y en internet, que se convierten en autoempleados. ¿Qué va a pasar cuando la crisis ambiental atente con nuestra producción nacional y se generen despidos masivos? ¿Vamos a ir todos a las calles a poner nuestros paños con productos foráneos? Existen estudios y diagnósticos acerca de como Chile debe potenciar a sus industrias y a sus talentos humanos, para responder a los desafíos actuales y del futuro. 

Antes que la ley de reducción de jornada laboral a 40 horas semanales, debemos invertir nuestros esfuerzos en mejorar la calidad de la educación en todos sus niveles, perfeccionar la oferta de capacitación y aumentar horas en ella, en clara pertinencia al desarrollo productivo y sustentable que debemos consensuar.

Los próximos meses serán claves para nuestro sector. Las materias laborales y lograr los pagos por nuestro trabajo son parte del día a día de nuestras organizaciones. Llegó la hora de debatir, escucharnos, respetarnos en nuestras diferencias para lograr empresas sustentables, productivas y que aporten una mejor calidad de vida a la sociedad en su conjunto.  

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